Tiene esa tranquila costumbre de ocupar el espacio justo, sin empujar, sin necesitar que todos den vuelta a mirarlo. Habla, cuando tiene algo que decir. Cuando no, calla. Y ese Silencio, también pesa, también dice. El Ruido es otra cosa. El ruido, necesita de audiencia, necesita de eco, necesita que alguien confirme que está ahí. Se infla, ocupa, interrumpe. No porque tenga mucho adentro, sino precisamente porque le falta. La Profundidad, nunca hace escándalo… Cuando el río es profundo, no borbotea. Es el playito, el que choca con todas las piedras, el que avisa desde lejos que viene. Con las Personas, generalmente pasa lo mismo, uno aprende a distinguirlos con el tiempo. El que habla fuerte, para que no le pregunten demasiado. El que busca llenar silencios, porque el silencio generalmente incómoda. Ese que necesita tener razón en voz alta, para buscar convencer y convencerse de que la tiene. Después están los otros, los que no necesitan demostrar nada, porque ya saben...
Tan solo una serie de apuntes que me importan a mi y solo a veces...