Hay veces donde preferimos invertirlo, con esperanza, sabiendo de no recuperarlo, pero que haya sido útil. Otras donde lo entregamos con fe, pero el tiempo te demuestra que fue perdido. También decidimos intercambiarlo por dinero, por cosas, por sensaciones; pero muchas veces sin pensar, que se gana y que se pierde. Con todo esto, solo queda evaluar antes y durante. Quien juega con tu tiempo, juega con tu vida, incluso vos. Pensá, meditalo, elegí bien... #ReflexionesenOjotas #ApuntesalMargen
Como la que separa el gesto distraído de hojear de ese otro, más hondo, en el que uno se detiene y deja que algo ocurra. Ver, es apenas rozar la superficie de las cosas; Mirar, en cambio, es aceptar el riesgo de que ellas nos devuelvan la mirada. Quizá por eso vivir no sea otra cosa que elegir, a cada instante, entre aceptar lo dado o interrogarlo. Entre pasar de largo o abrir una fisura en la costumbre. Toda fotografía, termina entonces, no siendo una respuesta sino una pregunta suspensa. Un umbral. Un quizá. Algo en ella se ofrece, sí; pero nunca del todo: hay siempre un resto, una zona que insiste en no dejarse domesticar. Y es ahí donde empieza el verdadero juego. Porque lo insólito no irrumpe por sí solo; espera. Es paciente. Se reserva para ese visitante que no se conforma con la cascara, que sospecha de lo visible y tantea, como quien ajusta el foco en la penumbra buscando una forma que todavía no termina de revelarse. Mirar una fotografía es, entonces, un acto de de...