La cámara puede resultar honesta, objetiva, pero hasta cierto punto. Ella registra luz que rebota, formas que están ahí, instantes que no vuelven. Pero eso es apenas la mitad del trabajo. La otra mitad la pone quien aprieta el botón en determinado momento. Dos personas pueden estar paradas en el mismo lugar, mirando lo mismo, con la misma luz cayendo igual para las dos; pero las fotos que se lleva cada una, pueden no se parecerse en nada. Porque uno, no solo fotografía lo que tiene enfrente; fotografía lo que ese paisaje le mueve por dentro. Quizás alguna ausencia. Quizás uno de esos recuerdos que a veces se cuelan sin permiso. Fotografiar es una postura, una manera de estar en el mundo, que se filtra por el visor sin que uno la llame o busque muchas veces. También hay un tercer actor, el que no elegimos, quien mira nuestra foto y también pone lo suyo. Ve su propia ausencia, su propio recuerdo, aunque la imagen sea la misma que vos creaste. ¿Y qué es ...
Quizás, con el transcurrir del tiempo, de la vida. Me percaté que nunca terminé de aprender nada o del todo...
... Igual, eso con los años, dejó de avergonzarme. Muchas veces, busqué respuestas, donde se suponía estaban. En una voz, de quien parecía saber más. En papeles, que certificaban una fórmula que otros ya habían probado, y resultaban. Así me encontré, de forma frecuente, con ecos de mí mismo; disfrazados de sabiduría ajena. Hasta que un día, dejé de mirar hacia afuera y decidí escucharme y creer en lo que observaba. Hay saberes, que no se estudian. Viven dentro de la memoria, más viejos que cualquier libro. No llegan en frases ordenadas, ni en consejos prolijos. Llegan como intuición, como sensación en el cuerpo, como un tirón que avisa, antes de que la mente entienda por qué. Mi historia, la que de a ratos comparto, no es la que queda bien en un papel, en un guión cuidado. Son simples anécdotas de tropiezos sin gloria, decisiones sin moraleja, tramos enteros donde no entendí nada hasta mucho después. Las historias prolijas se inventan para atraer, para no asustar a nadie. L...