¿ Quién sos? ¿ Quién creés ser? Ojo, la respuesta no viene sola, ni viene limpia. Vive entre lo que mostrás y lo que escondés, entre lo que decís y lo que tragás. Somos lo que hacemos, sí. Pero también, lo que no nos animamos a hacer; eso que callamos a tiempo, o demasiado tarde. Somos los deseos que confesamos y esos otros que enterramos sin velorio. Somos causa, pero también herida; construcción, pero también derrumbe (el propio, el ajeno). Nuestra identidad, no es una figura pulida, como quizás auto percibimos. Tiene bordes, tiene sombra. Algunas partes son suaves al tacto; otras, cortan. Somos ese que eligió vivir de verdad, o el que solo se conforma con no morirse. El que borró los “quizás”, por miedo a verse en un espejo que no miente, que no perdona, que simplemente muestra, devuelve. Según dicen, “ somos lo que hacemos, con lo que otros hicieron de nosotros”. Con el amor que nos dieron, muchas veces mal dado, con el daño que nos formó sin permiso. Para bien, para ma...
Shakespeare decía que, las palabras muchas veces mienten, que están llenas de falsedad o de arte. Pero la Mirada, no miente. Es el lenguaje directo del corazón, sin filtro, sin edición. Están las Miradas alegres, las tristes. Las que esconden un suspiro enamorado. Las nostálgicas que cargan el peso de lo que fue. Y también están esas otras, las vacías, con gusto a nada. Almas perdidas que no saben de dónde vienen ni hacia dónde van. Hay Miradas que reflejan esperanza, fe, amor. Y hay de esas otras, que es mejor no cruzarse: las que destilan odio, rencor, sed peligrosa de venganza que se nota aunque no se nombre. La Mirada más bella es la del amor instalado. Dicen que cuando alguien ama de verdad, las pupilas se dilatan. Como si el alma necesitara más espacio para que entre el otro, para que camine por ese interior y llegue hasta el fondo, donde lo está esperando todo lo que tiene para dar. Porque la Mirada es la Ventana del Alma. Y hay tantas ventanas, como estados internos...