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#SegúnDicen Hay tantas Miradas, como Estados del Alma…

Shakespeare decía que, las palabras muchas veces mienten, que están llenas de falsedad o de arte. Pero la Mirada, no miente. Es el lenguaje directo del corazón, sin filtro, sin edición. Están las Miradas alegres, las tristes. Las que esconden un suspiro enamorado. Las nostálgicas que cargan el peso de lo que fue. Y también están esas otras, las vacías, con gusto a nada. Almas perdidas que no saben de dónde vienen ni hacia dónde van. Hay Miradas que reflejan esperanza, fe, amor. Y hay de esas otras, que es mejor no cruzarse: las que destilan odio, rencor, sed peligrosa de venganza que se nota aunque no se nombre. La Mirada más bella es la del amor instalado. Dicen que cuando alguien ama de verdad, las pupilas se dilatan. Como si el alma necesitara más espacio para que entre el otro, para que camine por ese interior y llegue hasta el fondo, donde lo está esperando todo lo que tiene para dar. Porque la Mirada es la Ventana del Alma. Y hay tantas ventanas, como estados internos...
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Con el tiempo más te convences, que no estás en esta vida, para cumplir caprichos o expectativas ajenas...

Arrancaste esta vida de cero, con lo mucho o poco que te toco rodearte, con el tiempo fuiste construyendo con lo que te enseñaron, con lo que aprendiste. Llegado un punto, te toca hacerte consciente de las cosas, de cómo funciona el mundo.  Llega un momento, en que tenés que bajarte del asiento de pasajero y empezar a conducir tu propio viaje. Dejar de esperar de los demás, dejarte de excusarte en falsos méritos. Comenzar a generar tu 'suerte', dejar de caer en la creencia, en lo que te dicen, lo que te indican como normal o justo, siendo que es relato berreta.  Tenés que dejar de creer que, los demás son responsables de tus malas decisiones, de tus ocurrencias. Tenes que empezar a moverte por vos, aprender que nada viene de la nada, que si no pones esfuerzo de tu parte, las cosas no ocurren (salvo que tengas a alguien menos consciente, alimentando ineptitudes). Pero a veces, así elegís transitar esta vida, viviendo de apariencias, en búsqueda constante de la valor...

No es lo mismo, Vivir desde adentro, que vivir para el afuera. No es lo mismo, construirte que solo mostrarte...

Hay personas, que eligen ser lo que son, con todo lo incómodo que resulte. Hay también, gente que elige el parecer; pulirse los bordes, encajar en moldes que el mundo espera. Quizás, lo primero duela más, pero a la larga pesa menos. Lo segundo, es más fácil, pero termina vaciando por dentro. Igualmente, en definitiva, vos elegís ser lo que quieras ser. Pero para vivir realmente, primero tenés que animarte a no ser lo que otros necesitan que seas. Es tu vida, no la que el resto pretende sea.  El tiempo pasa rápido, el trayecto es corto, no da para pasarlo interpretando un papel, un personaje que ni siquiera en realidad te gusta. Renunciar al Ser por el simple Parecer.  #ReflexionesEnOjotas #ApuntesalMargen

La Vida Real no espera, no requiere de condiciones perfectas, ni del momento adecuado, cuando quiere florecer...

Crece en las grietas del cemento, en esa rendija donde nadie apuesta un peso. Sin tierra fertil, sin riegos dedicados, sin esos cuidados que supuestamente necesita. Porque la Vida es Terca, cuando uno se atreve y empeña en vivirla. No pide permiso, no espera que le allanen el camino. Simplemente, encuentra la manera. Quizás, esa flor amarilla en medio del asfalto gris, te está diciendo algo. No necesitás de un escenario perfecto para brillar. A veces, las mejores versiones de uno, nacen justamente ahí; en las grietas, en la sombra, cuando nadie apostaba por vos. La Belleza más honesta, no crece en jardines cuidados. Crece, a pesar de todo...  #ReflexionesEnOjotas #ApuntesalMargen www.reflexionesenojotas.blogspot.com

La Felicidad que Susurra...

Con el paso del tiempo, de los  cambios, de cicatrices, de ese eterno aprendizaje; he dejado de perseguir la "felicidad ruidosa". La que hoy te venden, la instagrameable, la que es solo fuego artificial para la tribuna. Esa que explota en colores, pero se apaga rápido. En cambio, encontré otra. La que no grita, la que te susurra por lo bajo cuando menos lo esperás. La que vive en un mate tranquilo, en una tarde sin planes, en simples conversaciones donde no hace falta llenar silencios. Esta felicidad, la esporádica, no tiene filtros. No necesita de testigos, ni de aplausos. Es pequeña, casi invisible para el resto; pero tan sólida, que te sostiene en esos días grises. Con los años, la vida, aprendí que lo que realmente vale no hace ruido. Viene despacito, se instala sin avisar, y cuando te das cuenta ya está ahí, haciéndote compañía. Y al menos, por ahora, ese susurro es todo lo que necesito. Y es más que suficiente…  MC #ReflexionesEnOjotas #ApuntesalMargen

Identidad. No Sos lo que se ve a simple vista…

Sos lo que hacés cuando nadie te mira, lo que decís cuando la puerta se cierra. Lo que realmente pensás, en esos silencios largos, donde solo estás vos con vos. Porque todos tenemos dos versiones: la que mostramos y la que guardamos. La de la vidriera y la del sótano. La verdadera identidad vive en ese espacio que no fotografiamos, que no compartimos, que apenas nos animamos a confesar. Sos también, esos pensamientos que te avergüenza, esas palabras que dijiste por atrás y que hoy te pesan. Pero también, sos esa bondad secreta que nadie vio, esas pequeñas victorias contra tus peores instintos que celebras en soledad. La Identidad, no es el personaje que construís para los demás, es todo eso que hacés cuando el público se va; cuando las luces se apagan y quedás solo frente al espejo; ese reflejo que también sos vos.  Y ahí, está la parte jodida, no podés mentirte en tu cara. Podés engañar al mundo entero, con tu mejor actuación, pero vos sabés. Sabés, quién sos de verdad...

A veces, no se necesitan lugares o situaciones extraordinarias para hacer fotografías. A veces, alcanza simplemente con estar presente y redescubrir lo cotidiano…

Lo extraordinario, no se esconde en paisajes lejanos o momentos épicos. Muchas veces, es esa luz que se cuela por la ventana, las manos de tu viejo tomando mate, la risa de un chico jugando en la vereda. Lo extraordinario quizás, es lo que pasa todos los días frente a nosotros, pero que dejamos de ver porque creemos que no tiene suficiente valor. Simplificar, minimizar. Ahí está el secreto. Sacarnos de encima, la idea de que necesitamos más para crear algo valioso. La fotografía, no se trata de acumular escenarios impresionantes, se trata de aprender a mirar con atención lo que ya tenemos. Ahí afuera sobran momentos, solo es cuestión de saber "escuchar" la vida. De estar lo suficientemente quietos, para dejar que las historias se revelen; de entender que la cámara no crea la magia, tu cerebro solo la reconoce cuando aparece. Cuando aprendés esto, cada día se vuelve una oportunidad; porque dejas de depender de lo extraordinario, lo cliché. Lo “extraordinario”, en...