Shakespeare decía que, las palabras muchas veces mienten, que están llenas de falsedad o de arte. Pero la Mirada, no miente. Es el lenguaje directo del corazón, sin filtro, sin edición.
Están las Miradas alegres, las tristes. Las que esconden un suspiro enamorado. Las nostálgicas que cargan el peso de lo que fue. Y también están esas otras, las vacías, con gusto a nada. Almas perdidas que no saben de dónde vienen ni hacia dónde van.
Hay Miradas que reflejan esperanza, fe, amor. Y hay de esas otras, que es mejor no cruzarse: las que destilan odio, rencor, sed peligrosa de venganza que se nota aunque no se nombre.
La Mirada más bella es la del amor instalado. Dicen que cuando alguien ama de verdad, las pupilas se dilatan. Como si el alma necesitara más espacio para que entre el otro, para que camine por ese interior y llegue hasta el fondo, donde lo está esperando todo lo que tiene para dar.
Porque la Mirada es la Ventana del Alma. Y hay tantas ventanas, como estados internos existen.
Miradas cálidas que te abrazan sin tocar. Miradas frías, esas inquietan, que quizás delatan un alma insensible; dispuestas a lo que sea, y lo que sea, no siempre es bueno.
De todas las Miradas, siempre preferí las nostálgicas con toques de dulzura. Esas que se apoyan en una sonrisa apenas esbozada. Esas en las que ves el paso del tiempo, cicatrices de batallas ganadas, el esfuerzo tremendo que costó llegar hasta ahí con el corazón todavía tibio. Miradas que son prueba viva del poder de la fe y del amor.
Alguien me dijo una vez, " Cuando quieras descubrir un alma, busca en su mirada. Pero que esté en reposo, que no sepa que la están mirando". Por eso, cada tanto, en esas pausas del día cuando estás rodeado de gente y no hay mucho por hacer, me siento y empiezo a explorar. Miradas que cuentan historias, sin siquiera abrir la boca…
#ReflexionesEnOjotas
#ApuntesalMargen
@mauriciocaminosok
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