No siempre sabemos hacia dónde. Pero a veces, donde no, con eso alcanza.
Hay extraña claridad, en conocer los bordes. Lo que ya no va. Lo que se toleró, demasiado tiempo por miedo, por costumbre, por no saber que existía otra cosa. Lo que dejó un rastro de cansancio que no miente.
Saber lo que no se quiere, no es poco. Es, en muchos casos, el único mapa disponible.
Y los mapas al revés, también orientan. Te dicen por dónde no ir, que a veces es más valioso que saber el destino. Porque el que conoce sus límites, camina distinto.
No a ciegas. Con una brújula hecha de experiencias propias, de heridas que enseñaron, de puertas que se cerraron desde adentro y no desde afuera.
El que todavía no sabe lo que quiere, no está perdido. Está eligiendo, que es una forma más honesta de llegar...
" El Mapa al Revés."
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