Me confieso, Divorciado de la Normalidad. Más, de esta nueva, la que llegó después de la pandemia. ¿ Se acuerdan? Todos prometiendo volver mejores, más humanos, más conectados. Pero pasada la tormenta, la ola, volvimos igual o peor; en la mayoría de los casos. No me interesa caretearla, en un mundo de cartapesta; cada vez más pasado a humo y ego desmedido. Donde el odio, crece como el pasto, y la humanidad cotiza a la baja. Donde, prácticar la empatía se volvió sinónimo de debilidad, algo a desechar para continuar sobreviviendo. No me interesan los ambientes ruidosos, desbordados en glamour vacío, brillos sintéticos, halagos que no duran un café, palmaditas en la espalda, puñaladas en pausa. Cardúmenes detrás de algo, que ellos creen y llaman éxito, popularidad, influencia. Como si los números, fueran más importantes, que esas miradas qué te llenan el alma. Será, soy otro de esos locos que prefieren el silencio. Círculos chicos, pero de corazones palpitantes. De...
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