Ir al contenido principal

Y al final, uno termina llegando donde quiere llegar...

O quizás a ese rincón imprevisto, ese que no figuraba en ningún mapa pero que de alguna manera secreta termino siendo parte de nuestra historia.

Quizás, el error, está en creer que los sueños postergados dormirán siempre pacientes. No, seguro se retuercen cada noche, inquietos, como esos libros que compramos y nunca abrimos pero que nos miran desde la estantería con una especie de tristeza.

Hay algo peor que el fracaso, y es esa vida paralela que pudo ser y que dejamos agonizar en el cajón de pendientes, como si las ganas fueran abrigos que uno guarda para inviernos que nunca llegan.

Atreverse es también una forma de llegar. Aunque sea a ese punto inexacto donde comprendemos que el viaje era la verdadera geografía que buscábamos... 

#ApuntesalMargen
#ReflexionesenOjotas

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Identidad. No Sos lo que se ve a simple vista…

Sos lo que hacés cuando nadie te mira, lo que decís cuando la puerta se cierra. Lo que realmente pensás, en esos silencios largos, donde solo estás vos con vos. Porque todos tenemos dos versiones: la que mostramos y la que guardamos. La de la vidriera y la del sótano. La verdadera identidad vive en ese espacio que no fotografiamos, que no compartimos, que apenas nos animamos a confesar. Sos también, esos pensamientos que te avergüenza, esas palabras que dijiste por atrás y que hoy te pesan. Pero también, sos esa bondad secreta que nadie vio, esas pequeñas victorias contra tus peores instintos que celebras en soledad. La Identidad, no es el personaje que construís para los demás, es todo eso que hacés cuando el público se va; cuando las luces se apagan y quedás solo frente al espejo; ese reflejo que también sos vos.  Y ahí, está la parte jodida, no podés mentirte en tu cara. Podés engañar al mundo entero, con tu mejor actuación, pero vos sabés. Sabés, quién sos de verdad...

Quizás, con el transcurrir del tiempo, de la vida. Me percaté que nunca terminé de aprender nada o del todo...

... Igual, eso con los años, dejó de avergonzarme. Muchas veces, busqué respuestas, donde se suponía estaban. En una voz, de quien parecía saber más. En papeles, que certificaban una fórmula que otros ya habían probado, y resultaban. Así me encontré, de forma frecuente, con ecos de mí mismo; disfrazados de sabiduría ajena. Hasta que un día, dejé de mirar hacia afuera y decidí escucharme y creer en lo que observaba. Hay saberes, que no se estudian. Viven dentro de la memoria, más viejos que cualquier libro. No llegan en frases ordenadas, ni en consejos prolijos. Llegan como intuición, como sensación en el cuerpo, como un tirón que avisa, antes de que la mente entienda por qué. Mi historia, la que de a ratos comparto, no es la que queda bien en un papel, en un guión cuidado. Son simples anécdotas de tropiezos sin gloria, decisiones sin moraleja, tramos enteros donde no entendí nada hasta mucho después. Las historias prolijas se inventan para atraer, para no asustar a nadie. L...

Divorciado de la Normalidad...

Me confieso, Divorciado de la Normalidad. Más, de esta nueva, la que llegó después de la pandemia. ¿ Se acuerdan? Todos prometiendo volver mejores, más humanos, más conectados. Pero pasada la tormenta, la ola, volvimos igual o peor; en la mayoría de los casos. No me interesa caretearla, en un mundo de cartapesta; cada vez más pasado a humo y ego desmedido. Donde el odio, crece como el pasto, y la humanidad cotiza a la baja. Donde, prácticar la empatía se volvió sinónimo de debilidad, algo a desechar para continuar sobreviviendo.  No me interesan los ambientes ruidosos, desbordados en glamour vacío, brillos sintéticos, halagos que no duran un café, palmaditas en la espalda, puñaladas en pausa. Cardúmenes detrás de algo, que ellos creen y llaman éxito, popularidad, influencia. Como si los números, fueran más importantes, que esas miradas qué te llenan el alma.  Será, soy otro de esos locos que prefieren el silencio. Círculos chicos, pero de corazones palpitantes. De...